Mi castillo de ilusiones vuelve a ser atacado.
Quien no haya sentido alguna vez esa batalla es que no ha estado enamorado.
Nunca he sabido las reglas de nuestro juego peligroso y arriesgado.
Será mejor que me mantenga autoeliminada.
Hoy me he encontrado mi viejo imán para limpiar peceras.
Las dos partes están cerca pero sin tocarse.
¿Por qué cuando intento transpasar el cristal translúcido me caigo al suelo?
Si le busco, no le encuentro. Si me busca, es muy tarde.
Si me acerco, no está. Si se acerca, mil noches lejos estoy.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
